El problema de las decisiones es cuando no sabemos que queremos, porque te aseguro que al final, por mucho que sepamos que lo queremos no es lo correcto, o que nos hace daño, es difícil, y un multitud de etcéteras, al final acabamos haciendo lo que queremos. Tarde o temprano, aunque antes tomemos otras decisiones sobre lo mismo, acabaremos haciendo lo que queremos realmente.
Pero.... y cuando no sabes lo que quieres?.... también nos pasa a menudo. Cuando el camarero se pega minutos de su existencia mirándote y cantándote todas las clases de bebidas del bar y tu contestas : ¡es que me apetece tomar algo, pero no se que!. Entonces el camarero te maldice en su interior, y espera a que te decidas. Cuando vas a comprar ropa y no sabes si llevarte la chaqueta blanca o la beige, el tacón o la bota. Cuando no sabemos lo que queremos todo son dudas. Y bueno , tenemos todo el derecho del mundo a dudar, e incluso en ocasiones es bueno. Claro que cuando hay tantas dudas, uno se satura y "peta". Por eso, siempre que tengas dudas, y tengas que tomar una decisión, resúmelo todo, despeja la ecuación, quítate los que pasará si, los puede que me equivoque, puede que haga daño, puede que me hagan daño, que pensarán de mi, quita todo eso y resume. Y por muy duro que sea.....
¿Qué es lo que realmente quieres?
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