Si, la mente también vomita.
Es normal, la atiborramos con pensamientos y la bombardeamos como si ella tuviese una bola mágica que adivina el futuro, le metemos prisa para que nos de soluciones, no la dejamos masticar, hacemos que engulla como un animal salvaje sin digerir bien lo que le estamos metiendo.
A veces vomita solo lo que le sienta mal, pero es que a veces lo vomita todo, hasta lo que le sienta bien.
Es increíble como nos traicionamos a nosotros mismos, como nos perdemos, nos liamos, nos complicamos y somos incapaces de gestionar en determinados momentos lo que nos está pasando. Pero creo que en el fondo es porque nos negamos, porque queremos que pase lo que queremos y no lo que pasa realmente, porque nos negamos a aceptar, vivir y pasar lo que es real. Queremos constantemente que todo sea como hemos imaginado: que no nos engañen, que no nos traicionen, que no nos dejen, que no se nos mueran, que no se enfaden, que nos den el día libre, que coincidamos siempre y un largo etcétera de situaciones.
Lloramos de impotencia porque somos egoístas, y lo hacemos sin querer. Somos dependientes emocionales.
Me duele ver una foto de mi ex con otra porque le quiero, le quiero YO! y me hace daño, no quiero que mi madre se enfade porque la quiero a MI lado, no quiero que mi pareja me deje porque me siento mejor si estoy con ella, porque le quiero y si se va estoy mal YO!...... somos egoístas, por eso es tan importante ser empático o tener algo de empatía, porque es lo único que nos puede compensar el egoísmo. Ponernos en el lugar del otro.
Creo que el equilibrio perfecto está ahí, a tener el mismo nivel de egoísmo que de empatía, aunque suene un poco contradictorio.
Pues mi mente vomita porque soy tan egoísta que la colapso cuando no soy capaz de gestionar mis emociones y dar solución a lo que me pasa. Y soy impaciente y no espero, y no me calmo, y no analizo, y no respiro y no se que decisión tomar. Lo quiero YA! por egoísmo, porque no quiero sentirme mal, porque quiero estar bien.
Y lamentablemente a veces no me doy cuenta de que algunas de esas cosas que han hecho vomitar a mi mente,
no son asunto mío...