Puede resultar placentero o puede convertirse en una putada.
Cuando echamos de menos es porque recordamos, y es que al fin y al cabo somos eso.
Yo pienso que echamos de menos a través de los recuerdos. Es increíble como pueden crearte una necesidad.
Es cierto que a veces echar de menos es algo placentero, gusta. Es una sensación bonita, pienso que de las mejores.
Cuando llevas una semana sin ver a tu pareja y hoy por fin coge ese vuelo para verte, esas ganas y esos nervios, es manera de echarle de menos porque recuerdas sus besos, su olor, sus caricias, dormir a su lado y abrazarte por la noche, echas de menos sus tonterías, sus cosas entre tus cosas, y cuando por fin lo ves, es como una liberación. Una auténtica pasada.
Saber que llevas tres meses en otro país, con personas que han pasado de ser compañeros de clase a compañeros de vida en cuestión de días, y después de noventa días por fin vuelves a casa, a tus calles, a tu gente, recuerdas durante ese tiempo tu habitación, tu cama, tu mascota, tus amigos, tu bar de siempre, tu familia, ensayar cada martes y cada jueves, echas de menos todo aquello que recuerdas.
Y claro, los recuerdos están en la mente y la mente es algo tan tan tan tan poderoso, que te juega los peores papeles de tu vida, te lo aseguro.
Pero que pasa cuando echas de menos algo que no vas a volver a tener? Evidentemente no es placentero.
Cuando echas de menos a esa persona que se fue de este mundo, echar de menos un abrazo, una caricia, y saber que no va poder dártelo nunca mas.
Es una putada echar de menos eso, una putada muy gorda.
Echar de menos a esa persona que no solo te dejó, sino de la que encima sigues enamorad@, cuando te pones nervios@ al recordar sus besos, su manera de hacerte el amor, su sonrisa, su pelo, su piel, su manera de hacerte rabiar, de quitarte tus cosas para usarlas, de verle dormir y pensar que nada puede estropear ese momento, pero si, se puede estropear cuando es el último pero tú no lo sabes.
Echar de menos es como rehabilitarse después de un accidente de tráfico, en este caso entre tus sentimientos y la cruda realidad.
A veces lleva semanas, a veces meses, a veces un par de años.... y a veces lamentablemente te dejan secuelas POR Y PARA SIEMPRE.