estelanivida

martes, 30 de junio de 2020

Echar de menos.

Echar de menos es algo tan ambiguo...

Puede resultar placentero o puede convertirse en una putada.

Cuando echamos de menos  es porque recordamos, y es que al fin y al cabo somos eso.
Yo pienso que echamos de menos a través de los recuerdos. Es increíble como pueden crearte una necesidad.

Es cierto que a veces echar de menos es algo placentero, gusta. Es una sensación bonita, pienso que de las mejores.

Cuando llevas una semana sin ver a tu pareja y hoy por fin coge ese vuelo para verte, esas ganas y esos nervios, es manera de echarle de menos porque recuerdas sus besos, su olor, sus caricias, dormir a su lado y abrazarte por la noche, echas de menos sus tonterías, sus cosas entre tus cosas,  y cuando por fin lo ves, es como una liberación. Una auténtica pasada.

Saber que llevas tres meses en otro país, con personas que han pasado de ser compañeros de clase a compañeros de vida en cuestión de días, y después de noventa días por fin vuelves a casa, a tus calles, a tu gente, recuerdas durante ese tiempo tu habitación, tu cama, tu mascota, tus amigos, tu bar de siempre, tu familia, ensayar cada martes y cada jueves, echas de menos todo aquello que recuerdas.

Y claro, los recuerdos están en la mente y la mente es algo tan tan tan tan poderoso, que te juega los peores papeles de tu vida, te lo aseguro.

Pero que pasa cuando echas de menos algo que no vas a volver a tener? Evidentemente no es placentero.

Cuando echas de menos a esa persona que se fue de este mundo, echar de menos un abrazo, una caricia, y saber que no va poder dártelo nunca mas.
Es una putada echar de menos eso, una putada muy gorda.

Echar de menos a esa persona que no solo te dejó, sino de la que encima sigues enamorad@, cuando te pones nervios@ al recordar sus besos, su manera de hacerte el amor, su sonrisa, su pelo, su piel, su manera de hacerte rabiar, de quitarte tus cosas para usarlas, de verle dormir y pensar que nada puede estropear ese momento, pero si, se puede estropear cuando es el último pero tú no lo sabes.

Echar de menos es como rehabilitarse después de un accidente de tráfico, en este caso entre tus sentimientos y la cruda realidad.
A veces lleva semanas, a veces meses, a veces un par de años.... y a veces lamentablemente te dejan secuelas POR Y PARA SIEMPRE.






viernes, 19 de junio de 2020

Aceptar.

 Aceptar, según la RAE:

2.tr, aprobar, dar por bueno, acceder a algo.

Yo no lo veo del todo así....Normalmente cuando hablamos  de aceptar, se trata de hacernos daño. 
Aceptar que alguien no va cambiar, aceptar que te dejaron, aceptar que alguien a quien queremos se fue y ya no volverá porque nadie vuelve del otro barrio, aceptar que enfermamos, que nos despiden, que nos multen , que los tacones son preciosos pero te harán polvo los pies etc. 
Cuando nos pasan cosas buenas no hablamos de aceptar, no aceptamos un beso o no aceptamos que nos ha tocado un rasca, es algo que no hay que plantearse aceptarlo... 
Por eso, cuando hablamos de aceptar es porque algo malo ocurre , y aceptar que algo malo ocurre es hacernos daño, a consciencia. Saber que eso va pasar si o si aunque nos duela. 

Aceptar, es andar con esos tacones que sabes que te harán polvo los pies, pero con la cabeza bien alta.